Si no se habla de ello, ¿es que no hemos educado bien?

http://smoda.elpais.com/articulos/menstruacion-deporte-tabu/5895

Si no se habla de ello, ¿es que no hemos educado bien?
La escritora Rose George se ha unido a la cruzada en favor de visibilizar la regla y a propósito del efecto Watson en los medios de comunicación escribía una columna bajo el titular Mi periodo puede que duela, pero no hablar sobre la menstruación duele másdonde recordaba que un informe de la ONU de 2013 puso sobre la mesa que un tercio de las mujeres y niñas no saben nada de la regla, y que un 70% cree que la regla es “algo sucio”. En Irán, el 40% de las niñas entrevistadas por Unicef cree que la regla “es una enfermedad”. 
“Menstruar mola pero en esta sociedad duele. Sí, la frase deja hilos abiertos pero es importante señalar que la menstruación en sí misma no tiene nada malo, de hecho tiene muchos puntos positivos pero todo depende desde el prisma –a éste lo conocemos como cultura– con que la miremos”. La que habla es Erika Irusta, pedagoga especializada en educación menstrual que desde su blog, El camino de Rubí, investiga y ofrece un espacio de diálogo y visibilización en cuanto a la regla. Irusta, que recuerda a Gloria Steinem y su Si los hombres mesntruaran para poner de manifiesto que la menstruación “en consideraciones sociales se entendería de manera muy diferente si fuese un hecho propio de los hombres”,  lamenta que el tabú social siga presente, y no sólo en el ámbito deportivo. “Está en la oficina, en la universidad, en el supermercado, en la galería, en tu casa… y no sólo en las niñas. Las adultas tenemos un desconocimiento profundo sobre nuestro cuerpo y nuestro ciclo menstrual, por no hablar de la consideración en la que nos tenemos por ello. Siempre nos vamos disculpando y nos maltratamos (nos insultamos, nos obligamos a trabajar aún sintiéndonos al límite, nos empujamos a hacer cosas que ni nos gustan ni queremos…) porque nuestro cuerpo nos falla“.
Este desconocimiento llega por un déficit informativo e institucional: la educación y pedagogía de la menstruación es inexistente. Si bien Irusta destaca que en los 60 “los grupos feministas de autogestión de la salud femenina y planificación familiar sí hicieron una tremenda labor didáctica con adultas y jóvenes”,  la pedagoga asegura que ahora “se ha hecho una leve instrucción sobre algunos hechos relacionados con la menstruación”, pero especialmente, “se ha depositado en manos de los profesionales médicos y la industria farmacéutica la labor pedagógica de acompañar a las jóvenes en el ciclo menstrual. Lo que una joven/mujer adulta sabe de su ciclo suele venir, primero, a través de una consulta de 10 minutos a su ginecólogo por sus dolores menstruales y lo que lea a la salida en el prospecto de su anillo vaginal“.

Para derrocar estigmas, Irusta apuesta por promover el “orgullo menstrual”. Tal y como defiende, “puede parecernos una nadería, pero lo que hay detrás es la fuerza paracambiar el simbolismo que convierte la menstruación en un hecho a superar o en una debilidad a paliar. No hemos de superar ni paliar nada en relación al cuerpo que somos. Nosotras no somos el fallo en el sistema, es el sistema el fallo en sí mismo”.

Advertisements