La vuelta al cole: prevención de problemas de salud

El retorno a las aulas puede conllevar además otro tipo de inconvenientes, como dolores de espalda, problemas en los ojos, en los pies y la aparición de piojos.

A continuación, te ofrecemos algunos consejos básicos para cada uno de estos problemas.

Dolores de espalda

  • Es necesario escoger una buena mochila para evitar el exceso de peso, las malas posturas y el dolor de espalda. En este sentido, el Observatorio FAROS recomienda la mochila ergonómica, diseñada conjuntamente por la empresa Miquel Rius y el Hospital Sant Joan de Déu.
  • El peso de la mochila no debe sobrepasar el 15% del peso del niño.
  • La mochila debe colocarse con sus dos asas en los hombros y siempre por encima de la cintura.
  • Hay que colocar los objetos más pesados en la parte inferior de la mochila y en el lado que se apoya en la espalda.
  • Conviene realizar ejercicio físico para desarrollar la musculatura.
  • Las mochilas no deben tener demasiados compartimentos, para que los niños almacenen solo lo imprescindible.school-supplies-1606148_960_720.jpg

Problemas de visión

Piojos

  • El colegio conlleva, en muchos casos, preocupación por el contagio de piojos. Entre un 4,9% y un 14% de los niños en edad escolar se ha contagiado de piojos.
  • Lo más común es que el pediatra recete al niño un champú, crema o loción formulados médicamente para matar piojos y también huevos. En el caso de piojos muy resistentes, es posible que también deban recetarse medicamentos por vía oral.
  • Además del tratamiento médico (que sólo quita los piojos), debe irse pelo a pelo y quitar también las liendres, para desparasitar bien al niño y que no vuelvan a aparecer.

Para los dolores de pies

  • Un calzado cómodo y flexible permitirá el correcto desarrollo del pie.
  • En el momento de empezar a andar, se recomienda el uso de zapatos bien reforzados en la parte posterior y los laterales, para un buen aguante del tobillo.
  • Durante los primeros 10 años el crecimiento del pie del niño es exponencial, por lo que es útil revisar una vez al mes si el zapato le ha quedado pequeño.
  • El calzado debe ser flexible y ligero, exceptuando el contrafuerte de la zona del talón.
  • Utilizar calzado de forma ancha y que se adapte a la forma del pie, sin angulaciones pronunciadas que puedan derivar en malformaciones.
  • La palmilla debe ser plana, evitando que eleven el puente del pie.
  • Los materiales han de ser naturales y muy transpirables.
  • En verano, las sandalias deberían ir bien atadas y, si es posible, sin elementos entre el primer y el segundo dedo.

 

 

 

 

 

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